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En este fin de año, a cientos de encuestados le dimos la oportunidad de expresar sus anhelos. ¡Sorprendete con los resultados!
CUANDO EN 1994 la porteña Roxana Chiesa, de 43 años, vio que finalmente podía dar el salto a la
casa propia luego de diez años de estar alquilando, sintió que se concretaba su sueño más anhelado. El departamento estaba en un edificio en construcción, que se terminó muy rápidamente. En 1995 la familia se mudó a su primera vivienda propia, mientras pagaba un préstamo hipotecario a diez años. Seis años más tarde, cuando se produjo la crisis económica argentina de 2001, las cuotas del crédito se hicieron inalcanzables y la familia se vio obligada a dejar su departamento para volver a alquilar. Hoy, seis años más tarde, si entre sus deseos de fin de año Roxana tiene que elegir uno solo para que se convierta en realidad, no duda en su opción: “Poder tener una vivienda propia”. El deseo de Roxana coincide con lo que esperan varios cientos de miles de argentinos.
En cambio, la imaginación de Ana María Chaher, de la provincia de San Luis, vuela hoy por rumbos muy diferentes. A sus 62 años, su principal anhelo es “llegar a anciana con buena salud física y mental”. Y tiene una curiosidad muy particular: “No quiero perderme los avances que la humanidad tendrá en los próximos años”.
Para Ariel Gustavo Farías, que vive en La Banda, Santiago del Estero, el sueño más recurrente es “encontrar al amor de mi vida”. Luego de un fracaso matrimonial, a los 33 años cree que “si se puede cumplir ese deseo, todo será más fácil”.
RECORDANDO EL POPULAR vals de Rodolfo Sciammarella escrito en 1939, que comenzaba: “Tres cosas hay en la vida...”, Selecciones encargó un sondeo exclusivo a la encuestadora D’Alessio Irol para saber en cuál de los tres rubros: salud, dinero o amor se encuentra el principal deseo de los argentinos.
A un panel de 600 personas de diferentes estratos sociales y de todo el país, se les envió entonces un listado de cien deseos referidos a la salud (física y mental), el dinero y todas las cosas a las que se puede acceder con éste (desde “ser millonario” hasta “viajar por todo el mundo” o “tener la vivienda propia”), y el amor (en los vínculos con los otros, la pareja, los hijos o la familia).
A los encuestados se les preguntaba por cuál de esos cien deseos optaría si pudiese elegir uno y solo uno para que se convierta realidad.
La elección tenía otras limitaciones: Todas las opciones eran estrictamente personales, y ninguna estaba referida a buenos augurios para algún familiar o amigo, ni se podían incluir las grandes aspiraciones sociales como el fin de las guerras o la paz universal.
¿Cuál fue entonces el deseo personal más votado? ¿Qué categoría fue la más elegida?
Si a usted lo invitaran a elegir un solo deseo, ¿por cuál categoría optaría: Salud, dinero o amor? Seguramente, la respuesta que usted dé le parecerá la más obvia, pero le sugerimos que haga la siguiente experiencia: formule la pregunta a sus amigos y familiares y se sorprenderá con las respuestas.
INDEPENDIENTEMENTE de los resultados obtenidos en estas tres categorías, el deseo que más votos cosechó entre el centenar de opciones fue “llegar a anciano sano física y mentalmente”, elegido por el 11 por ciento de los encuestados. El dato no sorprendería, obviamente, si el sondeo se hubiera hecho exclusivamente entre la población de mayor edad, que ya tuvo oportunidad de cumplir otras aspiraciones. Pero la edad promedio de los entrevistados de Selecciones fue de 38 años, y no fueron pocos los jóvenes que dijeron que se volcarían por esta opción si tuvieran la oportunidad de que algún geniecillo les diera a elegir un deseo.
“Sería muy lindo pensar que uno tiene mucho tiempo por delante y que siempre va a estar sano para disfrutarlo. ¿A quién le interesaría vivir 200 años si la buena salud no lo acompaña?”, dijo Guillermo Garbarini, un joven de 23 años, de Junín, provincia de Buenos Aires.
De acuerdo con cálculos estadísticos, la población mayor de 60 años pasará de poco más de 4 millones en la actualidad a casi 9 millones en 2030. “Pero mientras en los países desarrollados se ha incrementado la expectativa de vida de la población luego del auge económico, los países en vías de desarrollo llegan empobrecidos a la transición demográfica”, explica el licenciado David Zolotow, director de la Universidad de la Tercera Edad en Lomas de Zamora, Buenos Aires. “Esto hace que se incrementen los temores sobre el futuro, porque todos quieren vivir mucho, pero nadie quiere envejecer”, agrega el especialista.
CON LA SALUD y la longevidad asegurada, la siguiente opción que tuvo más votos fue “viajar por todo el mundo”, que incluimos en la categoría “dinero”. Este deseo parece haberse incrementado en las nuevas generaciones de la mano de la globalización.
“Desde chica veo en la televisión y en la escuela lugares del mundo increíbles que quisiera conocer”, dijo Ivanna Alfonso, de 20 años, estudiante universitaria de la ciudad de Buenos Aires.
La globalización incentivó este deseo de recorrer todo el mundo... pero la devaluación de la moneda en la Argentina lo tornó inaccesible. Por esto, la mayoría de los argentinos debe conformarse con reservar este pedido para hacérselo a algún bondadoso genio que salga de una lámpara.
En una industria que crece a ritmo agigantado en todo el mundo, en 2001 viajaron al exterior un millón y medio de argentinos y el año pasado salieron 1.150.000, mientras que la cantidad de visitantes extranjeros se duplicó en el mismo período de 1 millón a 2 millones de visitantes.
Pero este deseo de viajar no sólo se refiere a la posibilidad de conocer playas de arena blanca o lugares exóticos. “Cuando era chica le prometí a mi abuela, la nonna, que la iba a llevar a su Verona natal, pero ella se murió sin que yo pudiera cumplirle ese deseo. Ahora, aunque más no sea quisiera caminar por los lugares donde ella anduvo cuando era niña, ver el Puente de los Suspiros, la casa donde vivió y el pequeño río que pasaba por el fondo de la vivienda”, dijo Adriana Marcela López, de 43 años que vive en Garín, en Escobar, Buenos Aires.
Si se pudiera marcar una línea de evolución del principal deseo de la gente según su edad, en la franja que va hasta los 24 años la aspiración predominante está referida al amor (“encontrar el amor de mi vida”), elegida por el 13 por ciento de los jóvenes.
Entre los 25 y los 44 años el principal anhelo es “formar una familia” (incluida en la categoría amor), con el 14 por ciento de votos y “tener mi casa propia” (categoría dinero), con el 10 por ciento de votos.
Luego, entre los 45 y los 54 años toma la delantera la aspiración de “viajar por el mundo”, elegida por el 14 por ciento de los entrevistados de esas edades.
Finalmente, el deseo más generalizado entre los mayores de 55 años es “llegar a anciano sano física y mentalmente”, votado por el 27 por ciento de los encuestados de esa edad.
PERO MAL QUE LE PESE al autor del famoso vals que inspiró este sondeo, no todo en la vida es “salud, dinero y amor”, por lo que en nuestra encuesta también fue necesario agregar el rubro “Otros”.
Alberto Limonoff, un porteño de 59 años, tiene un deseo muy particular: “Quisiera viajar al futuro y poder volver sólo para saber cómo serán mis hijos y mis nietos cuando sean adultos. ¿Les quedará alguna enseñanza de todo lo que les di en la vida?”
La mejor ilusión de Mariana Gómez, de 33 años, tiene que ver con superar un defecto: Su pésimo oído para el canto. “Me encantaría cantar, pero lo hago muy mal. Por eso, si pudiera pedir un único deseo, sería ser cantante y poder dedicar mi vida a la música”.
¿CUÁL ES ENTONCES la categoría más votada entre salud, dinero y amor?... Si el argentino Rodolfo Sciammarella tuviera que componer nuevamente su famoso vals, tendría problemas para encontrarle una rima al nuevo orden descubierto por nuestra encuesta ya que Salud figura en el último lugar: dinero, 43 por ciento; amor, 22 por ciento; y salud, 21 por ciento. (Otros, 14 por ciento).
“La elección prioritaria de aspectos relacionados con el bienestar económico no significa que el público sea ‘materialista’ —aclara Carola Pradas, de la encuestadora D’Alessio Irol—. La mayoría aclaró que elegía ese rubro porque ya había alcanzado cuestiones que consideraba más básicas en la vida, como la salud y el amor”.
La respuesta final parece ser entonces que, a lo largo del tiempo, las personas vamos cambiando el foco de nuestra atención, desde anhelar la búsqueda del amor en los años jóvenes hasta la preocupación por conservar la salud y la vida misma en la ancianidad.
Por otra parte, la cuestión económica bien entendida es lo que desvela a las personas en edad activa.
En resumen, el vals de Sciammarella tendría entonces tres versiones: El joven desea amor, dinero y salud; el hombre de mediana edad, dinero, salud y amor; y finalmente el anciano, salud, dinero y amor.

Espacio de lectores | 23 comentarios
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MaRi09
Jujuy
15/03/2010 12:54
INteresante !!
wuili
Jujuy
05/02/2010 10:47
martu110
La Pampa
02/02/2010 10:28
prisila
Buenos Aires
27/01/2010 09:40
lilium1
Buenos Aires
25/01/2010 13:51
Cari_BB
Jujuy
25/01/2010 13:46
:)
castor177
San Juan
11/01/2010 08:59
Anina
Santa Fe
03/01/2010 19:24
roxane
Buenos Aires
27/12/2009 23:05
y quiero PAZ Y UNIDAD EN EL MUNDO,TODOS LOS DIAS MUEREN CENTENARES,DE NIÑOS Y ADULTOS,POR LAS GUERRAS,(se que es una utopia,pero hay que pensar,en los que sufren)
pepiro
Buenos Aires
19/12/2009 14:09
Juaca
Córdoba
17/12/2009 20:03
ChabellaKey
Buenos Aires
05/11/2009 05:13
lumita
Buenos Aires
27/10/2009 17:42
rotcehoremor
Buenos Aires
21/10/2009 14:34
patri82
Mendoza
11/10/2009 12:20
adrimorocha
Capital Federal
30/09/2009 13:52
abuelopedro
Capital Federal
08/09/2009 16:50
abuelaida09
Capital Federal
02/09/2009 16:18
Blanca
Jujuy
28/08/2009 21:14
natalia1987
Buenos Aires
26/08/2009 15:38
Meli221
Córdoba
04/08/2009 19:32
carolinacg
Entre Ríos
19/07/2009 01:20
negralinda
Chubut
17/07/2009 14:24
salud es lo que pido cada noche, y lo que agradesco cada día¡¡