
Las decisiones que tomás cada día afectan nuestra vida actual y la de las generaciones futuras. Aprendé a poner tu granito de arena.
El secador eléctrico. La energía necesaria para calentar el aire y secar las manos es menor que la requerida para fabricar y transportar las toallas de papel y deshacerse del desperdicio. Según un estudio realizado en los Estados Unidos, para abastecer de toallas de papel a un restaurante de comida rápida durante un año es necesario talar nueve árboles adultos; las toallas usadas crean un desperdicio de 445 kilos. Además, el secador eléctrico es más higiénico: médicos de la Universidad de Ottawa afirman que el aire caliente penetra más grietas de la piel, matando más rápidamente los gérmenes.
Este tema no está muy claro, pues todo depende de có-mo se lave a mano y del modelo del lavaplatos. Según Elizabeth Rogers y Thomas M. Kostigen, autores de The Green Book (“El libro verde”), el lavaplatos sólo debe usarse con cargas completas. Nunca enjuague los platos antes de ponerlos en el lavaplatos. Si no tiene suficientes platos para cargar el lavaplatos a tope, puede lavarlos en la pileta, pero piense que el gasto aumenta considerablemente si se mantiene la canilla abierta todo el tiempo.
El año pasado, un estudio del Programa de Transformación de Mercados del gobierno británico reveló que los lavaplatos limpian mejor y utilizan alrededor de un 75 por ciento menos de agua. La clave consiste en usar lavaplatos modernos, pues gastan aproximadamente un 95 por ciento menos de energía que los más viejos. Los antiguos pueden emplear hasta 90 litros de agua por carga, mientras que los actuales de dos cajones usan sólo nueve.
Es un empate. Varios estudios independientes analizaron todo tipo de factores medioambientales (materiales, uso energético, contaminación del aire y del agua, e incluso manejo de desechos) y concluyeron que su efecto es similar. El costo es, por supuesto, otra cuestión.
En realidad, no. Nuevos estudios sugieren que el hecho de prenderlas y apagarlas con frecuencia no acorta su vida ni es un derroche de energía. Los focos fluorescentes compactos son, básicamente, versiones ahorradoras de los tubos de luz que antes usábamos en baños. La empresa Osram ofrece ahora un nuevo foco que, dice, puede ser prendido 500.000 veces (91 veces por día durante sus 15 años de vida).
No hay nada que impacte tanto a la ecología como nuestras costumbres alimenticias, dice Rebecca Blackburn, autora de Green is Good: Smart Ways to Live Well and Help the Planet. “La agricultura utiliza más recursos que ninguna otra industria”. Un tercio de la huella de carbono de una persona promedio se debe a su consumo de alimentos de origen animal, mucho más que al impacto de manejar un auto o a la energía usada en nuestras casas.
Entonces, ¿deberíamos ser vegetarianos? Es increíble cuánto podemos ayudar a la ecología simplemente reduciendo nuestro consumo de carnes rojas, aunque sea sólo un poco, y comprando justo la carne que vamos a consumir en la carnicería, y no la carne envasada que venden en el supermercado. Rogers y Kostigen dicen: “Una persona desperdicia 10 kilos de carnes por año”. De hecho, comer tres kilos menos de carne cada año es equivalente a reducir la mitad de consumo de agua de una casa.
Recargables, claro. Y también son mejores para el bolsillo. “Aunque cuestan cerca de tres dólares y las normales alcalinas sólo un dólar, puede usarlas unas 1.000 veces”. Si usted cree que las pilas recargables son difíciles de manejar y que tardan demasiado en cargarse, recuerde: ya las está usando en celulares y computadoras portátiles. “Si su celular utilizara baterías desechables, le costarían más que su cuenta del teléfono”.
Un estudio llevado a cabo por Timothy W. Jones, investigador de la Universidad de Arizona, y patrocinado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, descubrió que los estadounidenses desechan más de medio kilo de comida por día, lo cual equivale a un total anual de 211 kilos o el 14 por ciento de toda la comida que se compra en una casa. “El costo del desperdicio de comida es ambiental”, dice Jones. “Los cultivos en una granja reducen la productividad de la tierra. Se usan pesticidas que aumentan la contaminación... Desperdiciar la comida significa desperdiciar los nutrientes de los campos”. Así que, haga una compra mensual de bienes no perecederos, pero compre la fruta y las verduras cada dos o tres días, para que no queden olvidadas en un rincón de la heladera.
En los Estados Unidos, se beben 3.040 millones de litros de agua embotellada por año, y el Container Recycling Institute calcula que se recicla menos del 20% de esas botellas; el resto termina desperdiciándose. Con el agua de la canilla no hay costos de transporte ni emisiones de carbono. Además, estudios recientes advierten sobre el peligro de que compuestos dañinos presentes en el plástico de las botellas pasen al agua. Nuestro consejo: llene un recipiente de acero inoxidable con el agua de la canilla (siempre que sea potable). Además, ahorrará dinero.
Sin duda en el segundo. Los primeros tienen ciclos más rápidos, pero usan mucha más agua, energía y detergente. Cuando compre un lavarropas, lea la etiqueta que describe el gasto de agua y energía, y elija uno con un tamaño que se adapte a sus necesidades. Si no tiene planes de comprar uno nuevo, haga que el suyo sea más ecológico: sólo póngalo a funcionar con cargas completas, limpie el filtro, use agua fría y la menor cantidad de detergente posible.
Los híbridos no son la única opción. “Entre los autos pequeños, elija el que ahorre más combustible”, dice Blackburn. En las páginas de Internet de las diferentes marcas de autos usted puede encontrar información específica de cada modelo. “Puede ayudar al medio ambiente sin comprar un híbrido, y tal vez usar el dinero extra en un tanque para recoger agua de lluvia, en un calentador solar o en electrodomésticos ahorradores de energía.
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jurong
Capital Federal
15/11/2008 18:35